Finanzas

Cómo cotizar sin regalar su trabajo

Una fórmula sencilla para poner precio a su tiempo, sus gastos y su talento, y dejar de cobrar “a ojo”.

Lectura: 7 min · Actualizado 2026-09-09

La mayoría de los creativos no pierde dinero por falta de clientes, sino por cobrar mal. Cotizar “por lo que uno cree” termina en dos extremos: un precio tan bajo que trabaja gratis, o uno tan alto sin sustento que espanta al cliente. La solución no es adivinar mejor, es tener un número que pueda defender.

1. Calcule su tarifa por hora real

Su tarifa no es lo que quisiera ganar, es lo que necesita para vivir de esto. Sume lo que quiere ganar al mes, divídalo entre las horas que de verdad puede facturar (no las 8 diarias: entre reuniones, edición y administración, un freelance factura de 4 a 5 horas útiles al día) y tendrá su piso.

Ejemplo Si necesita $4.000.000 al mes y factura ~80 horas reales, su tarifa base es $50.000/hora. Todo lo que cobre por debajo de eso lo está subsidiando de su bolsillo.

2. Sume los gastos del proyecto

Antes del margen, ponga los costos que salen de su cuenta: transporte, asistente, alquiler de equipo, locación, impresiones, licencias de música o fotos, y el desgaste de su equipo. Estos no son “ganancia”: son reembolsos. Cobrarlos aparte evita que su tarifa por hora se coma los costos.

3. Estime las horas de verdad

Cuente todo, no solo el día de la sesión: reunión inicial, planeación, traslados, la toma, la selección, la edición y las rondas de ajustes. En fotografía y video, la posproducción suele ser el doble del tiempo de grabación. Si no lo cuenta, lo regala.

4. Aplique un margen

Sobre el costo (horas × tarifa + gastos) agregue un margen del 15% al 30%. No es codicia: es su colchón para meses flojos, impuestos, y el riesgo de que algo salga mal. Un negocio sin margen no es un negocio, es un empleo mal pago.

5. Presente el precio como valor, no como lista de horas

El cliente no compra horas, compra un resultado. En la cotización muestre entregables claros (“25 fotos editadas en alta resolución, entrega en 7 días”), no su hoja de cálculo interna. El número sale del cálculo; la presentación habla de lo que recibe.

Regla de oro Si al terminar un proyecto siente que trabajó gratis, su cotización estaba mal, no su cliente. Ajuste la fórmula, no el ánimo.

Tener una plantilla de cotización con sus servicios y precios ya cargados hace que este cálculo tome minutos, no horas, y que cada propuesta salga con su marca y se vea profesional.

Cotice en minutos, no en horas

Estudio guarda sus servicios y precios, arma la cotización con su marca y su cliente la acepta con un clic.

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